La auténtica

herencia de la familia

Con una herencia de más de tres siglos, Tequila Tierras Auténticas de Jalisco le debe su creación a la cuidadosa selección del mejor agave y al empeño y legado de varias generaciones.

 

A través de los años el buen nombre de la familia surgió por el cultivo de sus valores:

laboriosidad, rectitud, respeto y amor a la patria.


Nuestro abuelo dejó grabado en nosotros un principio de excelencia que nos transmitió nuestro padre:

"Han de cuidar
el agave,
el proceso,
el producto,
la presentación, el empaque y con el mismo esmero, la clientela".

Todo comenzó hacia el año 1700 cuando varias familias Orendain se establecieron en rancherías de Jalisco.

Sus actividades económicas comenzaron por la agricultura, el comercio y la minería. Sin embargo, rápidamente se involucraron arduamente en la producción del tequila. Así pues nacieron haciendas legendarias las cuales con el paso del tiempo se convirtieron en grandes comunidades, prósperas y modernizadas. En especial la "Hacienda el Refugio", adquirida en el año de 1866 por la familia Orendain. Gozando de amplios plantíos de agave, la familia desarrolló los más modernos alambiques para producir un vino mezcal de alta calidad para su exportación a Estados Unidos y El Salvador. No conforme con la más fina producción, la familia también apoyó a un sistema de transportación basado en mulas para que el producto llegase a su destino intacto.

Para 1884, la "Hacienda el Refugio" ya era la más afamada de Jalisco produciendo 150,000 litros anuales. Al paso del tiempo, hacia 1899, la industria tequilera se consolidó como de las más importantes de Jalisco, con un total de treinta y nueve tabernas (fábricas).

Nuestro bisabuelo, Don Eduardo Orendain Orendain nacido en Magdalena, Jalisco, se casó con Doña María Guadalupe González Chávez y se mudaron a Tequila, Jalisco, donde nace nuestro abuelo Don Eduardo Orendain González.

Aunque la vida de nuestro bisabuelo, padre de cinco hijos, fue breve, les dejo un legado inmortal, plasmando en ellos los valores de la familia, como lo son: laboriosidad, rectitud, respeto y amor a la patria.

Nuestro abuelo, Don Eduardo Orendain González se casó con Doña Mercedes Hernández Montaño, también de profundas raíces en la industria tequilera. La unión marcó una selección perfecta para la creación en el año de 1926 de la destilería "La Mexicana" en donde desde entonces se produce el tequila que lleva en alto el nombre de la familia.

Nuestro abuelo preparó a nuestro padre Don Alfonso Orendain Hernández, para enfrentar los avatares de la vida; transmitiendo sus conocimientos y valores como es; la devoción por la familia y el amor por su terruño, sin olvidar jamás servir a la comunidad, con un compromiso social y político, compromiso que se hizo patente cuando en 1947, nuestro abuelo fue elegido presidente municipal de Tequila, Jalisco.

De esta forma nuestro padre desde niño recibió el difícil y místico arte de producir tequila. No nos cansaremos de escuchar de nuestro padre, el relato de cómo recibió de nuestro abuelo los secretos de la elaboración del buen tequila.

Nuestro padre nos enseñó con su ejemplo cada paso de la producción con excelencia y verdadera entrega. El cultivaba y cuidaba personalmente el agave que más tarde se convertiría en tequila, así se aseguraba que la materia prima fuera cada vez de más alta calidad. Siempre nos dijo: "Han de cuidar el agave, el proceso, el producto, la presentación, el empaque y, con el mismo esmero, la clientela".

Con este gran legado, ahora es nuestro turno, los tres hermanos Orendain López, de continuar haciendo historia con Tequila Tierras Auténticas de Jalisco.